El pollo es un alimento muy apreciado por la cantidad de nutrientes y proteínas que aporta a nuestro organismo, pero para que estos nutrientes y proteínas no se desperdicien durante el congelamiento y descongelamiento, es importante tener en cuenta algunos secretos:
Para Congelar el pollo:
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El pollo, para ser congelado primero debe estar perfectamente limpio y bien seco. Para ello lavarlo, tanto por fuera como por dentro y quitarle el excedente de grasa.
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Puede ser congelado entero o previamente cortado en porciones.
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Se lo puede envolver en papel de aluminio, bolsas especiales para freezer o bolsas de plástico.
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Para congelar piezas pequeñas utilizaremos separadores individuales.
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Jamás congelar el pollo con las vísceras.
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No conviene congelar el pollo relleno, pues éste no se congela por completo ocasionando la aparición de bacterias.
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Si el pollo ya ha sido descongelado no puede volver a congelarse crudo, si podríamos congelarlo cocido.
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Para congelar un pollo cocido debemos esperar que se enfríe por completo.
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Si el pollo ha sido preparado con alguna salsa puede congelarse en recipientes especiales.
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La validez de un pollo congelado es de un año.
Para descongelar el pollo:
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Lo más recomendable es descongelarlo de manera lenta y natural, para ello lo pasaremos a la nevera y dependiendo del tamaño puede tardar de una par de horas hasta unas 10 horas.
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Colocarlo siempre sobre una rejilla y ésta dentro de una fuente amplia para que el hielo no contamine otros alimentos ni se encuentre en contacto con el ave.
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No se recomienda dejarlo descongelar a temperatura ambiente, sino siempre dentro del refrigerador.
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Para descongelarlo en microondas las piezas deben ser pequeñas, un pollo entero podría no descongelarse en forma pareja.
