Una buena alternativa para la cena de Navidad es realizar un pollo relleno, siendo una preparación relativamente simple además de ser un platillo que rinde bastante.
Comenzaremos por lavar bien el pollo y deshuesarlo o adquirirlos ya sin huesos.
Otra posibilidad es comprar pechugas de pollo y abrirlas por la mitad sin llegar a cortarla toda y superponiéndolas formar un rectángulo para hacer un arrollado de pollo relleno.
El relleno tradicional se realiza con carne de pollo procesada y condimentada, con la cual se hace una pasta a la que se puede agregar queso blanco o nata para hacerla más liviana.
Con esta pasta se rellena el pollo. Si está deshuesado rellenaremos todos los lugares donde se encontraban los huesos, luego cerramos las aberturas cociéndolas con aguja e hilo grueso o con palillos.
Se deja reposar el pollo así armado unas dos horas antes de asarlo.
Si vamos a hacer un arrollado de pechugas de pollo, colocaremos papel tipo film o de aluminio y sobre él las pechugas abiertas, encimadas una con otras formando un rectángulo, prensamos bien las pechugas y colocamos el relleno, se pueden también colocar unos huevos duros en el centro.
Arrollamos envolviéndolo con el papel film o de aluminio.
Cerramos bien, haciendo un envoltorio seguro, lo colocamos en una olla, cubrirmos con agua y cocinamos por espacio de unos 30 minutos.
Pasado este tiempo, retiramos el papel y lo llevamos al horno hasta dorar.
El pollo deshuesado se cocina por espacio de aproximadamente una hora en horno 180º, hasta que resulte bien dorado.
Para servir, se corta en rodajas y se puede acompañar con patatas al horno o ensalada.
