En el tiempo de nuestras abuelas hacer el licor era una tradición en la mayoría de las casas. Con gran dedicación se preparaban licor de huevos, de chocolate, de naranja, de frutillas y todas las etapas para producirlos eran cuidadosamente realizadas para lograr un producto fino y de excelente sabor.
Hoy, hemos vuelto a realizar este tipo de preparados artesanales teniendo como base aquellas viejas recetas y todos sus secretos.
Uno de esos secretos se encuentra en el filtrado del licor, que consiste en quitar todas las impurezas para lograr una textura clara y suave.
Existen diferentes materiales para realizar el filtrado de un licor, pueden ser tamizadores finos, embudos, paños de algodón y papel filtro. Cualquiera de estos implementos servirá para pasar el licor por ellos y que las impurezas queden retenidas.
Sin embargo el filtrado no es suficiente si deseamos que tenga un sabor más fino y una textura límpida, en ese caso podemos recurrir a otros métodos como la clarificación y la decantación.
La clarificación permite obtener un licor mucho más fino para el paladar. Consiste en adicionar una sustancia clarificante al licor, puede ser clara de huevo o gelatina.
La proporción de claras a utilizar es de una por cada dos litros de licor. Batidas a punto nieve con un poco de agua se agregan al licor mezclando bien y se deja la preparación en reposo entre 24 y 48 horas. Pasado este tiempo la clara arrastrará para el fondo del recipiente todas las partículas. Luego, es sólo filtrar y obtendremos un licor transparente y límpido.
Para utilizar el método de la gelatina incolora, sólo debemos diluirla en un poco de agua hirviendo, una vez disuelta se la agrega al licor, mezclando bien y se deja reposar 24 a 48 horas y se procede al filtrado.
El último método, es menos trabajoso y consiste en dejar en reposo el licor durante 24 horas como mínimo, pasado este tiempo las partículas se habrán depositado en el fondo. Retirar el líquido con mucho cuidado y filtrarlo.
