
Plato típicamente italiano, el risotto se distingue de otras preparaciones de arroz por su forma de elaboración.
Debe quedar un plato con consistencia untuosa y cremosa ya que se utiliza el almidón que el mismo grano contiene, siendo el mejor arroz para la elaboración el tipo Carnaroli o el Arborio, que son de granos cortos y redondeados.
La cebolla debe picarse bien fina y no debe dorarse, sólo debe quedar transparente.
Al agregar el arroz en crudo deberá revolverse hasta que se torne brillante, esto hará que se extraiga todo el almidón que posee el arroz.
El vino recomendable, si es que se va a utilizar en la preparación, es el blanco seco.
El caldo que utilizaremos siempre dependerá del tipo de risotto, por lo general se utiliza de carne, pero puede ser de ave o de vegetales, dependiendo siempre el plato que el risotto va a acompañar y lo más importante siempre deberá estar hiviendo.
Si colocamos azafrán sólo media cápsula.
El risotto es óptimo para acompañar como guarnición platos de carnes, verduras y aves.
Si a la preparación le agregamos carnes y/ o verduras será considerado como plato principal.
Terminada la cocción siempre debe reposar 5 minutos antes de servirse.
