Una de las cosas más desagradables que tiene la cocina es cuando llegamos de la compra con ese pescado fresco, que aún tiene restos de sangre. Por ejemplo, cuando compramos lomos de atún fresco, y sucede esto, queremos salarlos, pero su aspecto queda muy desmejorado al añadirle la sal. La piel del pescado, al contacto con la sal tiene un efecto muy poco agradable, adoptando un color marrón, poco tiempo después de añadirle la sal.
Para llevar a cabo todo este proceso, sin pasar un mal rato, os vamos a dar un consejo, para que el pescado quede con un aspecto espléndido, sin restos, ni colores indeseables. Para salar el atún sin que nada de esto ocurra, es necesario preparar una solución de 40 gramos de sal por litro de agua, y sumergir en ella el atún durante, aproximadamente 10 minutos.
Con esto, conseguimos que el agua se encargue de limpiar la piel del pescado, de manera que la sal no produzca ese efecto poco agradecido sobre el lomo de atún fresco que acabamos de comprar. Pasado este tiempo, se retira, se escurre, y se seca con papel absorbente, y procedemos con su elaboración. Ahora puedes comprar y cocinar todo es pescado fresco que quieras.
