Este es un pequeño homenaje a todas esas madres que ya no saben que hacer para que sus pequeños coman verduras. Pero especialmente, las espinacas, que son un alimento rico en hierro, fundamental para la edad de
crecimiento, es un plato muy repudiado a estas edades.
Pues bién, os vamos a decir, como hacer de este alimento tan poco querido, un plato esquisito, y apto para el gusto de todos los paladares.
Primeramente, se hierven las espinacas. Una vez hervidas, se pican, cuánto más finas queden, mejor. A las espinacas picadas, les añadimos jamón a taquitos, un poco de queso rallado, ajo picado, y una pizca de sal. Todos los ingredientes se mezclarán, hasta formar una masa homogénea.
Esta masa se troceará, y con cada trozo se harán bolitas, que se empanarán. Para ello, se pasará por harina, huevo bien batido, y pan rallado, siempre por este orden. Una vez listo, y con un sarten con aceite caliente, las pondremos al fuego, hasta que queden con un aspecto dorado y crujiente.
Es una manera de ocultar un poco el sabor de la hortaliza, pero sin olvidar que contiene todos sus nutrientes, aunque de una forma inaparente. Y ahora, ¡ a ver quién se resiste!
