¿Hay alguien que resista a una pieza de chocolate? Dicen que el cacao es afrodisíaco, y alguna cosa debe tener cuando gusta a tanta gente por igual.
Procedemente de América, el cacao no llegó al Viejo Continente hasta el siglo XVI, y su historia y origen está íntimamente unida a la mitología de los pueblos mayas y aztecas. El chocolate es un producto derivado del cacao que en un principio se consideró como alimento exótico y, por tanto, era reservado a clases sociales altas.
Tanto psicológicamente como físicamente es bueno para nuestro cuerpo. Los médicos son los primeros que lo recomiendan cuando no atravesamos el mejor momento de nuestra vida, pues hace subir la moral de las personas, mostrándose más activas en sus quehaceres.
La Sedca, la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, establece que el chocolate es rico en hidratos de carbono, grasas y ciertos minerales, como el hierro o el magnesio. Además, es antioxidante y ello favorece a nuestro organismo. El chocolate negro es el más recomendable, ya que según los especialistas, disminuye la presión arterial.
Entre sus desventajas está que si lo comemos con demasiada asiduidad, nos hace subir de peso, ya que posee muchas calorías. Así que siempre, en pequeñas dosis.
